30 de junio de 2014

Telescopio de rayos X europeo permitirá explorar el universo caliente


Un complejo telescopio de rayos X, llamado 'Athena', será puesto en órbita en 2028. Será el mayor -y por ende, más potente- observatorio de rayos X, que nos permitirá observar con mayor lujo de detalles la formación de grandes e intrincadas estructuras cósmicas o el desarrollo de agujeros negros gigantes; en resumen: estudiar la materia y los fenómenos celestes más calientes del universo, dirigiendo su mirada hacia agujeros negros, cúmulos galácticos, estrellas de neutrones, remanentes de supernova, estrellas activas o atmósferas de los distintos cuerpos del Sistema Solar, entre otros muchos objetivos.
Esta misión se encuadra en el programa 'Ciencia y Exploración Robótica' de la ESA, habiendo recibido en torno a 1.000 millones de euros de fondos, que se ampliarán con 300 millones de euros provenientes de las distintas instituciones de los países que se vean interesados en el desarrollo y la construcción de este telescopio y sus distintas partes. Para su finalización, el Athena será el observatorio más grande, potente y útil de rayos X, por lo que se le considera el sucesor del XMM Newton, el actual observatorio de rayos X de la ESA que, obsoleto, será desplazado por su predecesor en 2028. 

El científico español Xavier Barcons

Y la cosa no acaba aquí. Y es que el observatorio Athena fue liderado por un equipo internacional de científicos: 7 europeos, de entre los cuales 1 de ellos es el conocido estudioso español: Xavier Barcons, quien se encuentra actualmente investigando en el Instituto de Física de Cantabria -también conocido como IFCA-.
Athena se situará a una distancia de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra (aproximadamente 4 veces la distancia que nos separa de la Luna), ya que es allí donde se encuentra el punto de equilibrio gravitatorio de Lagrange-2, en el que coinciden otros muchos telescopios llevados en el pasado, tales como el Herschel, el Planck, o sondas como la Gaia -de la ESA- lanzada en diciembre del pasado año, que en unos años tendrán también la compañía del telescopio espacial James Webb, que reemplazará al añejo Hubble, de 24 años de antigüedad.

Ampliando información, la ESA emitió un comunicado que dice así: ''Athena, combinando el hecho de ser un gran telescopio de rayos X con los instrumentos científicos más avanzados, abordará dos de las cuestiones claves de la astrofísica, que son cómo y por qué la materia ordinaria se junta formando galaxias -o grupos de estas- que vemos en el cielo y cómo los agujeros negros crecen e influyen en su entorno, para lo cual Athena observará las emisiones muy calientes de materia en los instantes previos a ser tragado por un agujero negro.''. 

Sin lugar a dudas, otro de los grandes proyectos para el futuro que promete desvelar las claves de la astrofísica y avanzar mucho en el campo de la observación en rayos X, al permitirnos un mayor abanico de posibilidades y de prestaciones respecto al observatorio que actualmente poseemos. Sin lugar a dudas, un proyecto que ampliará nuestros horizontes. A día de hoy, 2014, es pronto para hablar del futuro, pero no hace falta ser adivino para conocer que este telescopio revolucionará su campo.

Esto ha sido todo por hoy. Buenas tardes, España, y buenos días, América.

31 de mayo de 2014

La gran cuna estelar de la Nube de Serpiente

Hace escasos días pudimos ver una preciosa estampa que nos llegó desde la Nube de Serpiente, y que comparto ahora con vosotros.


Esta es la imagen, que nos permite apreciar perfectamente la densa nube de polvo que se despliega en su interior, la cual alberga uno de los grupos estelares más jóvenes descubiertos nunca en nuestra galaxia. En ella vemos multitud de estrellas que empiezan a formarse a partir de pequeñas volutas de polvo y de gas. A la luz infrarroja se le han asignado colores que -a diferencia de ésta-, sí podemos ver, mostrando estrellas jóvenes de colores naranjas y amarillos, y una zona central exclusivamente gaseosa de color azulado. Esta zona está escondida a la vista en longitudes de onda visibles, pero la luz infrarroja puede atravesar el polvo, enseñándonos una pequeña porción del interior de esta cuna estelar.

A la izquierda de esta cuna estelar, podemos apreciar una zona oscura, envuelta en una cantidad de polvo tan grande que ni siquiera la luz infrarroja puede ver qué hay tras ella, resultando bloqueada. Dentro precisamente de esta zona oscura es donde las estrellas están comenzándose a formar.


Esta nube, que no es sino una vasta región de formación estelar, está situada a 750 años-luz, en la constelación de Serpens -Serpiente, en castellano-. El atractivo de esta nebulosa es que es una región que únicamente contiene estrellas de baja o relativamente moderada masa, y no alberga en su seno ni una estrella masiva o brillante, como sí que ocurre en otras regiones parecidas de mayor tamaño, como M42, La Nebulosa de Orión. Para que nos hagamos una idea, nuestro Sol es una estrella de masa moderada -de las que no hay en esta nube-, y por eso mismo se convierte en todo un misterio dilucidar si nació en una nube como Serpens o en otra como Orión.
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