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4 de abril de 2013

Detectan agua en un planeta extrasolar

Recientemente, tras el descubrimiento de un planeta que podría albergar agua y unas temperaturas algo más bajas que las terrestres, (un planeta seguramente con chances de encontrar vida), llega un nuevo descubrimiento, quizá un poco menos sorprendente, pero que confirma que no son sólo aislados los casos de agua en los planetas extrasolares, y lo suma a una amplia lista de planetas "bañados".

Detalle de la estrella (maraña colorida) y sus planetas (B,C,D), 
en este caso hablamos de "C".

El planeta, estudiado y confirmado por los medios científicos entre los días 15 y 25 de marzo y conocido como HR 8799 "C", fue detectado por astrónomos aficionados usando el espectómetro "Osiris" del telescopio hawaiano de Mauna Kea, en el que lograron hallar indicios de sustancias químicas, algunas de ellas posiblemente pudieran formar una atmósfera plagada de monóxido de carbono (CO) y de agua (H2O), que podrían formar un entramado nuboso en su superficie. El descubrimiento ha sido posible gracias a que el planeta mostraba mucho brillo y estaba muy lejos de su estrella madre (más allá de la distancia de Plutón al Sol), por lo que su gran separación y su enorme irradiación permitieron desde el primer momento obtener abundante información de su superficie. Se encuentra a 129 años-luz de la Tierra.

Recreación por "Science" del planeta y su disco de acreción, 
formado por partículas de hielo.

Este planeta, que en un principio fue conocido por albergar sustancias presentes en la atmósfera terrestre, fue primero descartado como candidato para albergar vida, y posteriormente prácticamente desechado. Es un gigante gaseoso, unas 7 veces más grande y pesado que Júpiter (que es un coloso inexorable en nuestro Sistema Solar), y como gigante gaseoso, su temperatura rondaría los 1000 grados centígrados. Las razones de más peso por un lado serían que es imposible garantizar su vida, primero por las temperaturas tan grandes, segundo porque no conocemos con exactitud los componentes a nivel atmosférico y superficial y porque las altas temperaturas unidas a las grandes presiones hacen de él un lugar prácticamente inhóspito, al menos, para las especies que conocemos en nuestro planeta.

Recreación de este planeta con mayor detalle exterior.

Esto sería básicamente resumible en que es un planeta sin superfície sólida como el nuestro, sino gaseosa y (escapando a las zonas iluminadas) líquida y pesada, unido a las altas presiones que conllevarían sus enormes temperaturas que serían capaces de derretir en superficie hasta el plomo a varios kilómetros de altitud (un fenómeno varias veces más crudo que en Júpiter, en que una bala se derretiría en décimas de segundo a nivel superficial). Y evidentemente para hallar vida en este lugar, más parecido a un infierno que a una Tierra, deberíamos de pensar en especies nunca vistas en nuestra biosfera, que sin duda ya sería un hallazgo múltiple.

La familia de los 4 planetas que comentábamos (B,C,D,E), la escala
la tenéis en la esquina inferior derecha.

Comparación muy fiel de la estrella HR 8799 (BCDE se refiere al sistema) y nuestro Sistema Solar.
Las distancias son evidentes.

Lo curioso es que este planeta está más lejano que Plutón del Sol y su estrella, HR 8799 parece una vista a gran escala de la formación de nuestro Sistema Solar: 4 planetas de tamaños distintos a distancias muy variopintas giran alrededor de una estrella mientras terminan de agruparse gracias a un disco de acreción. Al parecer así se formó este planeta -y seguramente sus compañeros al estar relacionados-, dado que se ha encontrado una mayor cantidad de carbono que de oxígeno, seguramente porque su atmósfera está en el último estadio de su formación, y las partículas que circundan el planeta, hielo básicamente, al terminar de "agrandarse" el planeta, se van disipando, y el vapor de agua que queda tras formarse la atmósfera gaseosa (de hielo a vapor de agua como vemos), pierden ese gas, por ello al perder oxígeno el agua (H2O), hace que haya una menor concentración de Oxígeno que de Carbono, como hemos visto en sus componentes superficiales, siendo uno de ellos Monóxido de Carbono.


Esto nos proporciona pistas para constatar y re-inventar las hipótesis que tenemos sobre la formación planetaria y los discos de acreción. A nivel biológico nos sirve para ampliar nuestra ya larga lista de planetas con agua (o derivados) en su superficie y/o atmósfera y nos sirve para ver que podemos encontrar vida seguramente a menor distancia de la que creemos. Esta vez ha sido a 129 años luz, el otro planeta, según algunos "calcado" a la Tierra estaba a 140 años-luz... Cada vez nos vamos acercando más y, aunque la velocidad alcanzable con una nave desde la Tierra (sin contar gasolina y tecnología disponible) sea decenas de miles menor (15 km/s contra 300.000 km/s), es una distancia muy reducida, y si bien tardaríamos en llegar millones de años, en un futuro y con los avances seguramente encontremos nuevas maneras para llegar (no necesariamente de manera física) a otros destinos extrasolares.

Como veréis, si tenéis interés por la entrada y queréis compartirla, además de los medios que teníais antes para comentárnoslo, disponéis de igual manera de unos botones en la parte superior para que la compartáis en el medio que deseéis. Muchas gracias a los 200 usuarios que os habéis unido a nuestro perfil.

30 de septiembre de 2012

Existió en un pasado agua en Marte

Hoy, os traemos una nueva noticia, muy reciente, que apenas acaba de ser saboreada por los astrónomos de todo el mundo: Se ha confirmado la existencia en un pasado de agua en el planeta marciano.

Al parecer, el robot Curiosity, lanzado el 6 de agosto de 2012, hace ya 55 días, se hallaba explorando el suelo marciano, cuando se encontró con una peculiar formación, que quedó registrada en las cámaras del mismo.

Aquí vemos una comparación de los sedimentos encontrados en marte (izquierda) y los encontrados en la Tierra (derecha). Son idénticos.


Dicha formación consta de una larga serie de sedimentos, como rocas, pequeños cantos rodados y guijarros, algunos incluso compactados entre sí, que confirman que debió haber un río que debió transportarlos.

Para poder transportar tal cantidad de guijarros, piedras y pequeños elementos rocosos, el río debió de medir incluso 1 metro de alto, por lo que el caudal de agua debió ser abundante y continuo, ya que los sedimentos encontrados, deberían de haber sido arrastrados a lo largo de 40 kilómetros. Esta continuidad es lo que más le importa a los astrónomos.

Habiendo tenido en un pasado zonas bañadas por imponentes y caudalosos ríos, es casi seguro que pudo haber albergado (y de hecho, debió), vida, en el 99% de probabilidades bacteriana, pero para muchos astrónomos es cada vez más evidente que la hubo. En un pasado debió de ser una zona fértil.


Esto es en parte lo que se pretendía demostrar con el robot Curiosity, y es una tarea más para la que fue mandado, aunque diciendo la palabra "pasado", nos remontamos a millones de años, una distancia muy pequeña en tiempos astronómicos.

La opinión de los científicos ahora es casi unánime: hubo vida o hubo las condicones para que se diera. John Grotzinger, del Laboratorio de Ciencia de Marte de la NASA, tras haber analizado varias veces las imágenes y las características de los materiales transportados, llegó a la conclusión de que esa zona fue habitable (no podemos saber si habitada), en un futuro, y es que, con la existencia de agua, corrientes y un río continuo, es probable que otrora, ese suelo ahora desértico, fuera fértil (como le pasó al Sáhara en nuestro planeta), y pudiera albergar vida.

Sin duda, no dejan de sorprendernos  estas noticias, que últimamente, gracias a los medios disponibles, se suceden con mayor frecuencia, y es que, cuantas más cosas conocemos, más ignoramos.

Un saludo a todos, buen comienzo de semana para todos, y muchas gracias por leernos.

1 de septiembre de 2012

Se descubre azúcar en el espacio

Hoy os vamos a hablar de un reciente descubrimiento, que ocurrió hace escasos días, y es que sirve para refutar y apoyar muchas ideas que los astrónomos poseen.


Anteriormente se conocía la existencia de formas básicas del compuesto del azúcar en el espacio, pero a distancias tan lejanas que apenas era detectable. Sin embargo, hace un par de días se descubrieron moléculas simples de azúcar (ácido ribonucleico) a una distancia de unas 30 unidades astronómicas de la estrella madre (aproximadamente a la distancia que separa el planeta Urano del Sol).


Esto no hace nada más que confirmarnos que en el espacio se están dando condiciones que hacen la vida posible en estos momentos. Todo esto viene porque se ha confirmado que hay ácido ribonucleico (formado por una de las moléculas encontradas) en el espacio, hecho que, junto al ADN (ácido desoxirribonucleico), propicia la vida, por lo cual, sabiendo que las nubes interestelares están llenas de "azúcar", uno de los componentes vitales para -válgase la redundancia-, la formación de la vida, es probable que multipliquen la posibilidad de que se desarrolle alguna forma de vida.


Además, el observatorio de Atacama, el que ha logrado hallar estas moléculas, ha comunicado que los restos de estas moléculas se acercan a la estrella, lo cual, al ser ésta joven, está a tiempo de formar nuevos planetas, y estas moléculas de reagruparse en la materia que los cree, por lo cual, de crearse un planeta, habrían posibilidades altas de que se pudiera dar la vida.


Hallazgos como estos no hacen más que confirmarnos que somos un pequeño planeta en una estrella, como otros millones de planetas y billones de estrellas que hay en toda la galaxia, es imposible que, con lo inmensa que es nuestra galaxia estemos sólos, y es que, hasta hace poco, se creía que las condiciones de la vida en la Tierra se dieron por cuestiones muy complejas (nada más lejos), pero que podrían estar dándose en otros tantos lugares del espacio, y lo sabemos porque ya hemos encontrado planetas extrasolares a distancias similares a las de la Tierra, planetas con posible existencia de agua, planetas del mismo tamaño que la Tierra, estrellas similares al Sol y con planetas similares a los nuestros... Probablemente alguno de ellos pueda estar habitado, quién sabe, aunque necesitaríamos miles de años para saberlo a ciencia cierta.

Es apasionante el mundo de la vida extraterrestre... Tan pronto como lo creemos imposible, nos llegan noticias que nos confirman que sí que es posible y que puede estar dándose y que además hay condiciones favorables... Apasionante.

Esperemos que os haya gustado la entrada de hoy, no dudéis en comentar o en dar vuestra opinión mediante nuestro sistema de reacciones. 

¡Muchas gracias y un cordial saludo!
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