27 de octubre de 2014

Una estrella logra escapar de un agujero negro

Ya comenté que comenzaría a escribir sobre temas más ligados a la Física o la Astrofísica, y dado que pedistéis que hablase más a menudo de los agujeros negros, qué mejor noticia -y además reciente- que esta. Dado que la noticia original está en inglés, la he adaptado y traducido para que podáis disfrutar de ella en castellano, dado que la información existente en algunos medios de comunicación era escasa u omitía muchos detalles.
Ohio State University.

Recientemente, un grupo de astrónomos en Ohio (Estados Unidos) consiguió obtener la vista más cercana hasta la fecha de un agujero negro engullendo un trozo de una estrella que posteriormente, sobrevivirá.
Solemos pensar que los agujeros negros son objetos de una increíble masa de los que ni siquiera la luz puede escapar una vez se vé atraída por ellos. También está muy extendida la creencia de que es imposible que un cuerpo escape de él o no sea tragado en su totalidad. Pero no es así. A veces, una estrella que es 'casi' capturada por un agujero negro puede escapar con la pérdida de una pequeña parte de su masa.
Recreación de un 'Evento de Disrupción de Marea'.

Así ocurrió con esta estrella, a unos 650 millones de años luz, en la constelación de la Osa Mayor, conocida por su forma de carro. Los astrónomos de la Universidad de Ohio no pudieron ver directamente con su telescopio, el 'All-Sky Automated Survey for Supernovae' la estrella, pero sí que pudieron ver el gran destello de la llamarada que se generó cuando el agujero negro ''tragó'' la masa que capturó de la estrella.
El doctor Thomas Holoien fue el científico que dirigió las observaciones y el posterior análisis de este evento cuando ocurrió el primer destello, en plena noche del 25 de enero de 2014. Apareció cerca de la pata trasera izquierda de la Osa Mayor. Tras ser identificado como un objeto,  se procedió a bautizarlo como '14ae'. Tras analizarlo, se concluyó que era otra supernova más de las 60 que ya habían localizado, a pesar de que mostraba una apariencia inusual. Y en efecto, tras analizar su patrón de brillo, para nada similar al de una supernova, se concluyó que fue un evento de disrupión de marea, bastante distinto y, sobre todo, bastante menos frecuente.
Así es cómo se cree que pudo ocurrir el evento. Recreación.

Tras haber logrado observar este evento, considerado como poco usual, se realizaron observaciones con casi una decena de telescopios, siendo el mayor de ellos el 'Large Binocular Telescope', de 8.4 metros de diámetro. Una vez catalogado, los investigadores calcularon que esta estrella apenas perdió una masa similar a la del planeta Júpiter (una milésima parte de la solar) en su encuentro con el agujero negro.
Los estudios sugieren que los agujeros negros no consumen estrellas en su totalidad de manera tan frecuente como la que creemos. Quizá una vez cada 10.000 ó 100.000 años, pero lo que todavía no hemos sido capaces de conocer es la frecuencia con la que los agujeros negros las 'tragan' parcialmente. Otros autores afirman con entereza que esto es sólo una coincidencia y que las estrellas, como es lógico según ellos, son tragadas parcialmente con la misma frecuencia con la que son tragadas en su totalidad, y que no siguen ningún patrón definido.
La Vía Láctea, junto con otras muchas galaxias más, forma
parte del Supercúmulo 'Laniakea'.

Los astrónomos han informado de que la estrella y el agujero negro NO forman parte de nuestro supercúmulo galáctico, Laniakea, aunque aun así se ha convertido en la disrupción de marea más cercana que hemos podido observar, y a su vez ha supuesto una gran oportunidad para los astrónomos y astrofísicos para aprender más acerca de cómo se forman y evolucionan los agujeros negros supermasivos.

De entre todos los objetivos que este telescopio americano posee, está el de determinar la frecuencia con la que ocurren los eventos de disrupción de marea. Y fue hace apenas unos meses, poco después de comenzar su operatividad y tras la primera toma de datos, cuando los astrónomos se percataron de que dichos eventos son mucho más comunes de lo que hasta ahora se había estado pensando, dado que la tasa se situaría en 1 evento por año sólo dentro de nuestro Supercúmulo, porque podrían estar ocurriendo millones si extrapolamos estos datos a todo el Universo. 
Además, como añade el grupo de astrónomos que estuvo presente en el hallazgo, es muy posible que en un futuro veamos más eventos como este, y en un futuro no muy lejano cabe añadir, ya que posiblemente la tasa sea todavía más alta que la calculada. 

Curioso hallazgo, y para nada frecuente, que hemos tenido la suerte de poder vivir y estudiar, y que trae consigo la oportunidad de ampliar nuestros conocimientos acerca de los agujeros negros supermasivos. Aunque pueda parecer que muchos de estos hallazgos caen en el olvido y sólo copan las primeras planas de los periódicos (o de las páginas como esta, porque a veces ni eso), lo bien cierto es que, a partir de pequeños hallazgos como este se van ampliando poco a poco los conocimientos que tenemos sobre el campo y dan pie a gran cantidad de estudios, hipótesis y cálculos en base a este que en ciertas ocasiones se convierten en claves de la ciencia.

Espero que os haya gustado la entrada y la vuelta del blog de nuevo a la actividad. Como siempre, si ha sido de vuestro agrado, no dudéis en comentar, compartir, dar 'me gusta', retwittear... Todo ayuda a difundir el contenido de calidad por la red. Muchas gracias a todos por vuestra atención. Buenas tardes, España, buenos días, América.
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