26 de mayo de 2013

Los rostros del cielo (2) - Nebulosa de Jesucristo

Los rostros del cielo (II) - Nebulosa de Jesucristo (Cone Nebula)



La nebulosa de Jesucristo, mejor conocida como Nebulosa del Cono o Cone Nebula, en inglés, se hizo famosa en 2004 después de que se publicaran imágenes en alta resolución de ella. No es un objeto en sí, sino un miembro del "Christmas Tree" o "Árbol de Navidad", que comprende un cúmulo estelar y nubes de gas. Cientos de observadores dijeron apreciar la cara o cuerpo de Jesucristo inmerso entre las nubes de gas de la misma. Desde aquel momento se vinculó a la Nebulosa del Cono con Jesucristo, incluso desde los mismos creyentes; pronto veremos que no es la única nebulosa en que se han apreciado caras divinas, pues poco después ocurrió lo mismo con la Nebulosa del Águila.


Esta nebulosa es de emisión y a la vez de absorción. De emisión porque su parte superior, relacionada con la cara de Jesucristo, brilla gracias a que hay una estrella próxima al gas que excita e ilumina la nube de gas. Su parte inferior no brilla y decimos que es oscura o de absorción (absorbe la luz), porque no hay ninguna estrella cercana que pueda excitar o iluminar esta nube de gas. Por ello, el que sólo brille la parte superior de la Nebulosa del Cono es debido a que es allí donde se encuentra la única estrella brillante de la misma. No fue sino hasta finales del siglo XVIII (18) cuando Sir William Herschel la descubrió en uno de sus múltiples paseos estelares.


La cara de Jesucristo




Esta imagen, publicada en 2004, dio la vuelta al mundo debido a que los astrónomos observaron en ella la cara de Jesucristo y bien posiblemente lo que fueran sus hombros. Esto hizo que la nebulosa fuera también conocida para la posteridad como Nebulosa de Jesucristo, aunque después veríamos rostros similares en otras formaciones. Para los que no tengan clara la forma de Jesucristo, ahí la tienen.


Como vemos, guarda cierta similitud con el cuerpo y la cara de Jesucristo, aunque es una mera y notable curiosidad y casualidad, esto ha hecho que la comunidad creyente crea en estas caras y bautice estas nebulosas con nombres divinos. El contraste además es fabuloso, ya que la cara es la única parte iluminada y con detalle mientras que el cuerpo, más oscuro, deja verse gracias al campo estelar de fondo, que contrasta con la oscuridad de la nebulosa.

¿Es esto posible? Como ya se explicó, más allá de las creencias de cada uno, que son de extremo respeto, esta nebulosa está a aproximadamente 2.700 años-luz, (es decir, al observarla vemos la luz que tenía hace 2.700 años, cuando emprendió su viaje), y hace 2.700 años, Jesucristo no había nacido, pues haciendo simples cálculos, faltaban 7 siglos para su nacimiento, por lo que más que la cara de Jesucristo, en este caso, tendríamos que remontarnos a la Cara de Dios.


Observación



La nebulosa del Cono, o de Jesucristo -como deseen llamarla-, posee una peculiaridad y es que es iluminda por la estrella S. Monocerotis, que es una estrella variable. Si tenemos buen ojo podremos ver que el brillo de esta nebulosa varía débilmente según el ciclo de su estrella "madre".

Aquí hemos de fijarnos en NGC 2264

Su magnitud en principio no debería complicar su observación (mag. 9-10 es asequible para cualquier telescopio y casi todos los prismáticos), pero al ser una nebulosa muy pequeña y de color oscuro (los colores oscuros siempre son los menos brillantes), es posible que nuestros ojos no detecten nebulosidad o brillo alguno. Podemos encontrarla imaginándonos una línea imaginaria entre Proción y Betelgeuse (siempre en invierno o primavera); aproximadamente en la mitad de esta línea, tendremos que ir unos grados al Norte. Allí lo primero que veremos será el complejo del Árbol de Navidad (NGC 2264) y los cúmulos de la zona.



Con suerte esto será lo que veamos cuando enfoquemos a esta
nebulosa. (Ampliad la imagen para mayor calidad).

Para que empiece a ser visible, necesitaremos un telescopio de entre 6 y 8 pulgadas y una calidad de cielo inmejorable siempre contando con un número medio - alto de aumentos (magnitud límite de 6 o superior). Con un 6 pulgadas podríamos apreciarla en un cielo muy limpio si nuestra destreza visual es amplia (aparecería casi como un punto largo) y el seeing perfecto y podría aparecerse sin necesidad de ésta con un filtro nebular, que añadiría contraste y definición, pudiéndose ver la cabeza. Con un 8 pulgadas (200 mm), debería de ser visible en un cielo muy limpio sin complicaciones si sabemos lo que ver y dónde verlo, y con un 10 pulgadas incluso con algo de contaminación lumínica sería atisbable, ya esta vez con algo de contorno, pero esto depende todo del observador, su experiencia y docilidad, su capacidad para "ver lo que no hay" y para orientarse.


Con suerte esto es lo que veríamos, sin color, claro está, desde 
un telescopio de 8 ó 10 pulgadas y con un aumento máximo.
La nebulosa es e objeto que recae en la parte derecha de la imagen.

Pero no esperemos ver esta nebulosa como un objeto desmpampanante, sin igual, como las fotografias nos muestran o directamente en el que se pueda coger con las manos la cara de Jesús. Con suerte, y con un 10 pulgadas (254 mm) podremos apreciar una nebulosidad vaga, en que podremos ver la forma de la nebulosa, pero tan tenue que no parecerá tener brillo. Con un filtro nebular podremos estudiar, eso sí, mejor la zona, al menos ganar contraste, vital en las nebulosas de este tipo (emisión y absorción).


Esto es todo lo que considero que deben saber de esta nebulosa, del Cono o Jesucristo. ¿Qué opinan de esta formación? ¿Creen que hay algo tras ella? ¿Les ha gustado esta entrada? ¿Les gustaría ver más sobre este tipo de curiosidades y rostros? Dejen su opinión o comentario en Blogger, en twitter (@Astroatualcance) o en Facebook (Astronomía a tu Alcance) donde podéis seguirnos en esta misma página y comentar allí los que dispongáis de un perfil.

Muchísimas gracias a todos. Os aguardan sorpresas. Buenos días a los españoles y buen despertar a los que nos visitan desde Hispanoamérica.
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