3 de mayo de 2014

10 curiosidades y mitos sobre astronomía que seguramente no conocías (Capítulo 2)

Tras un tiempo sin haber publicado, volvemos a la carga con las mejores astrofotografías del año 2013 de Cielo Profundo, las cuales publicamos, ahora sí, correctamente en la entrada del 24 de marzo, que hasta hace unos días permaneció como borrador, ahora toca, tal y como se prometió en su día, otra nueva entrega sobre curiosidades y mitos de la astronomía.


La nebulosa Pease 1, inmersa en el brillo del
cúmulo globular M15.

1. Desde la Tierra podemos observar nebulosas planetarias que se hallan dentro de los cúmulos globulares. En estas multitudinarias agrupaciones de estrellas, también hay miembros que se mueren y por ello dan paso a preciosas nebulosas de este tipo. La primera en ser descubierta fue Pease 1, catalogada en 1921 como una estrella más del cúmulo globular M15 y  catalogada correctamente como planetaria en 1928 por Francis Pease. Puede observarse desde cualquier telescopio cuya abertura supere los 150 milímetros y con magnitud 14 es la más brillante de todas las descubiertas desde 1928, que se cuentan por decenas.



2. Es todo un mito que pueda verse la Gran Muralla China desde el espacio. Este bulo fue originalmente creado por el anticuario inglés William Stukeley, quien en 1754 citó que esta construcción podía ser vista desde fuera de la Tierra (obviamente, a mediados del siglo XVIII faltaban 192 años para poder obtener una imagen de la superficie terrestre desde el espacio). Posteriormente, en el siglo XIX y XX, la revista 'Ripley's Believe it or not!', citó que esta construcción era la única que podía verse desde la Luna (ya no desde el espacio, sino desde la Luna, a 384.000 kilómetros, una barbaridad). Además, los libros de texto chinos citaron durante un siglo que esto era así.

Si pinchamos, podremos ver la Muralla
China desde el espacio captada por una cámara.

Pero veamos por qué no es cierto: la muralla cuenta con 6 a 7 metros de altura, 4 a 5 metros de ancho y 8851 kilómetros de largo, aunque sólo se conserva un 30% de ellos, es decir, sus dimensiones son menores que las de una autopista. Y desde el espacio, como es obvio, no se pueden discernir estas estructuras. Numerosos astrónomos confirman la imposibilidad de distinguirla, no sólo por sus dimensiones (cosas menores se han visto, como las pirámides egipcias), sino porque su color se confunde con el del suelo y haría falta una enorme agudeza visual para poder distinguir su trazo. Fotografías espaciales sí que han conseguido fotografiar fragmentos de esta muralla, como vemos arriba, pero evidentemente el aumento de una cámara, su sensibiliad y su resolución son miles de veces mayores que el del ojo humano.


Esta fue la primera imagen de la Tierra tomada desde el espacio.

3. Tras lo contado en el anterior punto, esta fue la primera imagen de la Tierra desde el espacio. Esta fotografía fue tomada el 24 de octubre de 1946, un año después de finalizar la 2ª Guerra Mundial, a 104.6 kilómetros de altura con una cámara de cine de 35 milímetros montada sobre un misil V2, que fue lanzado desde la Base de Misiles de White Sands, en Nuevo México. La cámara acoplada tomaba una imagen cada 1,5 segundos mientras caía hacia la Tierra a 150 metros por segundo (540 kilómetros por hora). Como es evidente, la cámara se destruyó en el acto tras caer al suelo, pero la película iba protegida en un carrete de acero, así que ésta permaneció totalmente intacta y de ella se pudieron rescatar los numerosos fotogramas tomados, que a día de hoy constituyen las primeras imágenes de nuestro mundo.


La fantasmagórica Nebulosa Boomerang.


4. El lugar (conocido) más frío del universo es la Nebulosa Boomerang. Esta nebulosa se encuentra a 5.000 años-luz de distancia, en la constelación de Centauro. A -272 grados Celsius, es sólo un grado más cálida que el cero absoluto (0 K ó -273,15 grados Celsius). Esta nebulosa, debe su escasa temperatura y su condición de 'preplanetaria' a que todavía no está lo suficientemente caliente como para emitir radiación ultravioleta que produzcan su brillo. Esta imagen, captada en 2013, dio la vuelta al mundo hacia octubre del presente año, ya que nos muestra su verdadero aspecto, inexplicablemente fantasmagórico.


Cor Caroli en el cielo vespertino.


5. Cor Caroli -la estrella más brillante de la constelación Canes Venaticiy el por qué de su peculiar nombre. Su nombre (Corazón de Carlos), fue designado en el año 1725 por el prolífico astrónomo Edmund Halley en honor al rey Carlos II de Inglaterra, dado que el físico de la corte real, Charles Scarborough, afirmó firmemente tiempo atrás que esta estrella de tonalidad blanco-azulada y de magnitud 3, lució con especial brillo, al igual que el corazón de los ingleses y del rey, la noche en que el monarca regresó a Londres, el 29 de mayo de 1660.



6. Los astrónomos son los más inteligentes. Según un curioso estudio de 'Educational Testing Services', que evalúa el cociente intelectual de los estudiantes de diversas carreras universitarias, los alumnos con más cociente intelectual son los físicos y los astrónomos (incluyendo también a los astrofísicos), con un cociente intelectual promedio de nada más y nada menos que 133 puntos (por encima de la superdotación, que está en 130 puntos), cifra que los sitúa por encima del 98,6% de la población. Les siguen matemáticos (130), ingenieros (126), químicos (124), biólogos (121), etc.


Situación de Scutum en el cielo estival.


7. La constelación de Scutum fue una de las últimas en añadirse al firmamento nocturno y es la única que representa a una figura histórica. Fue creada en 1690 por el astrónomo polaco Johannes Hevelius bajo el nombre de 'Scutum Sobiescii' y 'Scutum Sobiescianum' en honor al rey polaco y héroe nacional, Juan III Sobieski. Es la quinta constelación más pequeña de la cartografía celeste, y podemos observarla desde casi cualquier punto de la Tierra (desde la latitud -90º a la 80º) donde su estrella más brillante es de magnitud 4.



8. Así lucía Copérnico a sus 70 años. En 2008, científicos polacos y suecos analizaron muestras genéticas de una tumba descubierta en Polonia en 2005, en la que presumiblemente fue enterrado este astrónomo, del siglo XV. Tras analizar la secuencia genética de sus huesos, sus cabellos, su cráneo y sus dientes, que coincidían en su totalidad, y su pertenencia a Copérnico, se procedió a hacer, en base a éstos, una reconstrucción digital, que nos da una idea de cómo era este astrónomo al momento de morir. Al mirar esta foto, posiblemente nos encontremos cara a cara con uno de los mayores astrónomos de la historia.


Segue 2 yace en un campo pobre de la constelación de Aries.

9. La galaxia más pequeña conocida hasta ahora se llama Segue 2, descubierta en 2007 se encuentra en la constelación de Aries, a 114.000 años-luz. Este cuerpo apenas alberga en su seno 1000 estrellas (menos que un cúmulo globular), y si se mantiene unido es gracias a un cúmulo de materia oscura. Esta galaxia posee una luminosidad de tan sólo 800 soles, frente a los 22.000 millones de la Vía Láctea, considerada de tamaño mediano. Los astrónomos esperan encontrar muchas más galaxias como esta conforme los instrumentos de los que disponemos vayan evolucionando.



10. La constelación más grande del firmamento es la de Hydra, (arriba a la izquierda) abarcando 1.302.844 grados cuadrados (un 3,16% de la superficie celeste), mientras que la constelación más pequeña es la de Crux, (arriba a la derecha), extendiéndose a lo largo de 68.447 grados cuadrados (un 0,17% de la bóveda celeste).


Y estas 10 han sido todas las curiosidades por hoy. Esperamos que les hayan gustado y les invitamos a seguir pendientes para la próxima entrega, que intentará desmontar más mitos. Si les ha gustado, compartan y comenten en las redes sociales; nos encantaría conocer sus opiniones acerca de este tipo de entradas a la hora de continuar en el futuro con esta saga.

Muchas gracias a todos por su atención. Buenas tardes, España, buenos días, América.



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