23 de noviembre de 2013

Oda a la astronomía

Hoy, siguiendo con las reflexiones del otro día, y con algo más de tiempo, quisiera comenzar con estas entradas de ciencia y reflexión. Es extensa esta oda, pero si tiene unos minutos y sobre todo, ganas de sentir de cerca la fuerza del cosmos y de poner una sonrisa en su día, aflorando su sentimiento astrónomo, tómese un descanso y comience con ella.


¿Qué es la astronomía? - me suelen preguntar,
fácil respuesta y a la vez difícil de expresar,
afición llena de belleza que se basa en observar
objetos y lumbreras que no paran de danzar.

Matemáticas usamos para poder explicar
todo aquello que a nuestros sentidos sólo puede deleitar,
no es más que a nuestros semejantes apreciar,
pues todos provenimos de una explosión llamada Big Bang.

Noches a la intemperie sin el sueño conciliar,
localizando lo que el oscuro firmamento llega a abarcar,
hijos de lo oscuro, no dejan de brillar,
que se juntan en grupos de manera magistral,
siguiendo un orden meramente natural.

Una religión sin dioses,
los astrónomos sus practicantes,
Carl Sagan su predicador,
y Einstein uno de sus representantes,
muchos hombres que han hecho de ella
religión científica y verdadera, 
de evidencia certera.

Física y química,
matemáticas y biología,
no hay ciencia más completa
que la astronomía.

Guiados por la Polar, 
los astrónomos aman observar,
los cielos se contaminan,
no así sus ganas se difuminan,
amor incondicional a esta pasión
del que todo aquel que lee se rinde,
a algo común llamado afición.

Para mí un estilo de vida, 
pues no es poca la dicha
cuando nuevo descubrimiento se anuncia,
cuando un nuevo cometa los cielos surca,
o cuando oportunidad tengo de leer
algo con que, con mi afición, tiene que ver.

Cómo explicar esa sensación de cazar un meteoro,
tantas horas observando,
frío y calamidades pasando,
para ver trazos de oro
que segundos acaban durando,
pero que todo esfuerzo realizado
acaban compensando.

Poca representación tenemos,
pero eso no evita que disfrutemos,
oportunidades van y vienen, 
pero los astros nunca se detienen.

Concluyo diciendo que, 
cada vez que miremos una estrella,
lo tomemos como un espejo,
pues no es sino un reflejo,
de un hermano muy parejo,
llamado cosmos, 
del que un origen común tenemos,
Big Bang le llamemos,
que convierte en parientes
a todo cuanto somos y tenemos,
pues desde el más pequeño objeto
hasta la más interte nebulosa,
pasas tú, persona fabulosa,
que compuesta de átomos,
tienes en común, al menos, una cosa.

                                                              Francisco Cebrián - "Oda a la astronomía"


Más largo podría hacerlo, pero su esencia podría perder, así que me despido con estas líneas en mi reflexión de hoy. En cuestión de unos días podréis ver más sobre el ISON, aunque como no va a ser visible en España hasta diciembre prácticamente, es preocupación menor. Espero que os haya gustado esta obra lírica y científica. Más podréis ver en el futuro, gracias por vuestra atención. 

Buenas tardes, España y buenos días, América. 
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